El "Mané Garrincha", un estadio bello y ecológico

Ciudad del Fútbol 21 Mayo 2013
El Mané Garrincha es un estadio enclavado en la capital del país, Brasilia, que no solo es bello estéticamente sino que es cuidadoso con el medioambiente

Ya lo dijo la propia Presidenta Dilma Rousseff cuando inauguró el último estadio para la Copa Confederaciones este pasado sábado: "Lo que estamos viendo son estadios construidos y entregados. Y no son cualquier estadio. Al decir de la belleza de este estadio Mané Garrincha, quiero decir que en todos ellos me dio orgullo ver la calidad de las instalaciones, la modernidad de las instalaciones, el criterio de hacer instalaciones sólidas pero simples, y al mismo tiempo bellas".

El estadio, con capacidad para 71.000 personas, está diseñado para preservar el medio ambiente, lo que lo convierte, según lo han calificado las propias autoridades, en un "ecoarena" cuyo diseño arquitectónico respeta además las líneas curvas que caracterizan a toda la ciudad.

El "Mané Garrincha" está diseñado para el aprovechamiento de la energía solar y del agua de lluvia, y cuenta con mecanismos que ayudan a absorber, y por tanto disminuir, la cantidad de gases contaminantes de la atmósfera.

"El mundo está pasando por grandes problemas de cambios climáticos, costos elevados de generación de energía, riesgo de falta de agua. Todo eso dirigió nuestros trabajos", dijo el arquitecto Vicente de Castro Mello, responsable por el proyecto.

En declaraciones a la red Globo, Castro definió al nuevo estadio como una construcción "ecológica y económica", que busca minimizar el impacto ambiental a un costo de mantenimiento mínimo.

Por ejemplo, con el objetivo de ayudar a reducir los gastos con equipamientos para refrigeración y ventilación del estadio, algo fundamental en una región de clima tropical como es la capital brasileña, la fachada está abierta entre el techo y las tribunas, lo que permite la circulación de viento dentro del recinto.

El área cubierta, de 68.000 metros cuadrados, mantiene el estadio sombreado, lo que reduce el volumen de calor recogido por sus muros.

Asimismo, la cobertura del estadio está fabricada con una membrana de origen japonés, hecha de dióxido de titanio, que ayuda a retirar los gases contaminantes de la atmósfera y combate la acumulación de polvo y otras suciedades, facilitando su mantenimiento.

Con forma curva y atravesada por canaletas, esa cobertura está diseñada para captar el agua de las lluvias, abundantes en el verano de Brasilia, y conservarla en enormes reservatorios para ser usada luego en los baños y otros servicios de limpieza del estadio.